Hay vínculos que trascienden al entendimiento,
pues su naturaleza se aleja de los límites del universo.
Y es ahí donde te conocí, con el oir de tu latir sobre mi ser,
con tu luz y calidez, arropando mi cuerpo por primera vez.
No te vi al nacer, pero no me concibo sin ti,
con tu amor me hiciste ver, más allá del principio y el fin.
Y hoy sé, que si vivo contigo en mí, contigo en mí convivo,
tras los planos contiguos, que el espacio tiene en sí.
No hay tiempo ni frontera que separen nuestra unión,
y aunque el tiempo se pare, aún cabe, una muestra de ese amor.
Pues está forjado sobre el corazón de la creación,
y no hay reflejo en el universo, que evada ese resplandor.
El todo está en todo y todo es amor, y así tú nos lo hiciste sentir y entender,
tus enseñazas, valores y hazañas son la luz que nos guía,
y por muy oscura que sea la noche, siempre nos haces ver,
el amanecer de un nuevo día.