Sus raices son de arena,

pues la mar es su tierra,

sus puas rayos de luz,

pues no hay amar que la posea,


sus pétalos hojas de amor,

que ni marchitas pierden belleza,

su tallo un arduo camino,

aguantando el por venir del destino,


en su presencia reside lo sencillo,

de a pesar de todo,

darle a todo,

el velar de su propio brillo.